agosto 14th, 2012

La voz chillona y discordante del viejo skaven resuena en la caverna, formando ecos extraños entre las estalactitas. Una veintena de hombres-rata, armados con espadas y lanzas, lo escuchan expectantes, al tiempo que lanzan miradas nerviosas por encima del hombro y se atusan los bigotes. Son cazadores, y han venido a la madriguera de la anciana rata a escuchar de sus labios acerca de la criatura que les han mandado perseguir.

-Cuando yo era un cachorro joven-joven, no conocíamos al Señor de los Túneles en esta parte del Imperio Subterráneo. El señor de la guerra Gratsnik vino-trajo muchos esclavos-grobi para cavar los túneles, y muchos guerreros-asesinos para pelear contra las cosas-enanas. Nos comimos la carne de las cosas-enanas. Eran tiempos buenos-felices.

-¿Y entonces-entonces? Habla, viejo, tonto-inútil-dice un skaven de pelaje oscuro y tocado con un yelmo con bacinete. Por su acento, un mercenario del clan Rictus, junto con varios de los que lo acompañan.

-Entonces llegó-arribó él, desde el mundo de fuera. Vive-habita en la noche y rehúye la luz. Primero caían-morían los skaven solitarios, luego en parejas, luego los grupos de menos de cinco cosas-rata estaban condenados. Los esclavos enfermaban y morían. La madriguera pereció-murió. En las tinieblas vive-habita el miedo.

-¿Y cómo lo matamos?

El viejo hombre-rata rió con voz cascada.

-No podéis-conseguís acabar con él con lanzas y espadas. Mil veces lo han herido y nunca muere. Es más rápido que vosotros, no huele y ve en las tinieblas-oscuras.

-¡Estúpida-tonta cosa-vieja! El señor Gratsnik paga-gasta mucho. Y somos guerreros del clan Rictus, espadas asesinas-matadoras. Matamos a quien queremos. Olemos-vemos todo…

Entonces caes sobre él, desde la oscuridad en el techo de la caverna.

El skaven se gira, chillando, y te lanza una cuchillada rápida y baja con su espada corta. No le sirve de nada. En el siguiente instante está muerto, con el cuello partido, y le siguen dos de sus compañeros. El resto se pierden en los túneles, chillando, orinándose encima, corriendo presa del pánico. Los dejas huir mientras le das la vuelta a los cuerpos abatidos. Al principio los hombres-rata te resultaban asquerosos, con un sabor que evocaba a la corrupción y a la suciedad, pero has acabado por acostumbrarte. Los skaven vigorosos son un buen plato, mucho mejor que los grobi degenerados que habitan en las cavernas. Los enanos son el mejor plato, sin duda, un gusto picante y fuerte que deja un regusto acre en la garganta; duros pero muy nutritivos. Pero son difíciles de cazar. Con un gruñido de satisfacción, arrastras los cadáveres hacia los túneles más profundos.

El viejo hombre-rata, riendo calladamente, vuelve a meterse en su madriguera. Escuchas sus últimas palabras, antes de perderte en las profundidades.

-El Señor de los Túneles es un amo más fuerte-grande que la Rata Cornuda…

FIN

agosto 14th, 2012

Con un grito, despiertas de nuevo. Al parecer, los poderes del anillo funcionan. Sonríes, pensando en abrir este nuevo ataúd y escapar… Cuando la tapa se descorre y te encuentras con las caras en forma de calavera de tres tumularios que te apuntan con espadas que relucen con un brillo verdoso. Entre ellos está un Dragón Sangriento ataviado con armadura roja, que te sonríe.

– Os juré enterraros… Pero ocurre que mi señor Mannfred insistió en que fuera en Drakenhof. Ahora lo veréis.

Y te golpea directo entre los ojos con una maza.

Maldita sea.

agosto 14th, 2012

¡Pues claro, a Godfried! Y a esa desdichada criatura llamada Veronika, que no logró sobrevivir ni siquiera una semana. Pero tienes que recordar estas cosas. Conde, ¿Sería posible que hubiera perdido la memoria al resucitar?

Pues sí…

agosto 14th, 2012

Tu hermano en la oscuridad, por supuesto. Sólo que él, pobrecito mío (acaricia a la bestia, que gruñe de placer en un tono gutural) no ha tenido la misma capacidad que nosotros a la hora de reprimir sus impulsos. Pero sigue siendo tu hermano, como lo son Andrei, Clara y Adalwolf, aunque con este último te lleves tan mal. Todos ellos fueron convertidos en vampiro por mí. Como también lo fuiste tú.

¿Y yo mismo? ¿He convertido a alguien?

agosto 14th, 2012

(la duquesa intercambia una mirada con el conde Von Sangster) Nos ocuparemos de eso más tarde. Albertus, ¿Tienes el anillo?

Sí, aquí está, tomad. Pero os advierto de que he perdido en parte la memoria.

Preferiría no entregarlo, gracias. Después de todo, podría salvarme de nuevo la vida.

agosto 14th, 2012

¿Cómo? ¿Por qué?

Era un traidor que pretendió vendernos a Mannfred. Lo supe al probar su sangre. Por su culpa había dos caballeros de Drakenhof esperándonos en el camino hacia este castillo.

(te encoges de hombros) Parecía una buena idea en ese momento.

agosto 14th, 2012

Supremo, supremo… Cuando derrotemos a Mannfred revertirás la situación a la de antes de su llegada: confirmarás a nuestros aliados en sus títulos de nobleza y

Ya, claro, volveremos a lo de antes. Sí, sí… (risa perversa)

Ah, sí, claro. No deseo convertirme en señor de los vampiros.

agosto 14th, 2012

Habrá guerra. Pero con ello ya contamos.

De acuerdo. Tengo más preguntas.

Todo aclarado. Me convertiré en señor supremo de Sylvania. Sigamos con el plan.

agosto 14th, 2012

Sí, porque el conde Von Sangster, aquí presente (el anciano inclina la cabeza) y tú mismo encantasteis el anillo para que fuese capaz de curar de forma acelerada las heridas en los vampiros enterrados en tierra de Sylvania. También orquestasteis la traída del anillo desde Praag, para que los espías del resto de nobles del territorio supiesen que habíamos traído una extraña joya del Norte, matado a uno de los nuestros, que ahora lleva el anillo de Vlad… Ahora os presentaremos como heredero del primer Von Carstein y todo tendrá sentido.

¿Y si Mannfred no lo acepta?

agosto 14th, 2012

Para frenar sus megalómanos planes de invadir el Imperio y llevarnos a una guerra que no podemos ganar contra la humanidad. Nosotros, y nuestros aliados, pensamos que es preferible una coexistencia pacífica con el ganado. Nosotros gobernamos Sylvania, y ellos no nos molestan.

Hum…